- ¡Qué guarra es la gente! ´
A pesar de su dolor de lumbago y su artrosis se agachó a recoger lo que parecía una botella, pero vio algo enrrollado en su interior y lo que parecía un cable sujeto al cuello de la botella, por lo que pensó que mejor sería llamar a la policía. Sacó su teléfono móvil del bolsillo y llamó al 112. Mientras la policía venía, una maquina pasaba arando la arena y unos empleados caminaban detrás recogiendo la basura que quedaba al descubierto.
- ¡Pare, pare, hay una botella!
- ¿Y por una botella arma tanto jaleo?
- Es que no es una botella cualquiera...
- Bien no se preocupe, apartese que nosotros nos encargamos
- ¡De ninguna manera, la policía viene de camino!
- Nosotros somos de la brigada de la limpieza, recogeremos esa botella y asunto terminado.
- Muy buenos días, caballeros deben despejar la zona inmediatamente. Usted no mueva la máquina.
- Pero yo...
- Manténganse detrás de aquella cinta, podría haber una bomba
La policía se hizo cargo de la situación y pocos segundos después aparecían los artificieros.
- Tratad de desactivar el dispositivo sin hacerlo detonar, dentro de la botella parece que hay un mensaje. Será bueno enterarnos de su contenido y ver si encontramos huellas en el mensaje o en la botella.
- Eso será prácticamente imposible, no sabemos como fue hecho el dispositivo, o si lo accionarán por control remoto...
- Pues haced que lo imposible sea posible, es una orden.
Después de dos horas los artificieros sudaban copiosamente embuidos en sus trajes.
- Número 1, ¿Qué te parece?
- Creo que es más sencillo de lo que parece a primera vista. ¿Alguna vez has desactivado una mina de la guerra civil?.
- No
- Entonces lo haré yo. Retirate al perímetro de seguridad.
El artificiero se disponía a desactivar aquella extraña bomba cuando de pronto le vinieron a la mente las imágenes nítidas de su mujer, su hijito de 2 años que decía que quería ser valiente como papá y su hijita de unos 15 días...Sudaba dentro del traje de seguridad y sentía que el pulso se le aceleraba y las sienes parecía que le iban a estallar. Miró hacia la zona de seguridad y vio a su compañero sin escafandra y tomando un refresco que alguien le había traído del chiringuito cercano. Volvió la mirada hacia el objetivo y comenzó a escarvar con las manos apartando arena para descubrir el cable. Debía encontrar la conexión y desmontar la bomba.
El público curioso se empezaba a amontonar de manera peligrosa, por lo que enseguida vinieron algunos furgones de policía y formaron un cinturón de seguridad unos metros alejado del primero. Los periodistas también llegaron y no dejaban de preguntar a los curiosos, los policías y a todo bicho viviente que encontraban en las inmediaciones. Algunos fotográfos intentaron acercarse y sacar fotos de la bomba, pero fueron rechazados con poca amabilidad y palabras más bien agrias. Una avioneta sobrevoló la zona con un cartél que decía: "Yo no bebo Coca Cola, bebo lo que quiero". Algunos curiosos olvidaron por unos momentos la gravedad de la situación y comenzaron a reír.
- ¡Llevénse a esa gente, necesito concentración, cualquier descuido puede ser fatal!
De pronto, desde la avioneta ligera, alguien hizo brillar algo y por unos segundos el artificiero se vio deslumbrado por el reflejo.
- ¿¡ Qué ha sido eso!?, ¡derriben esa avioneta, o moriremos todos! ¡¡¡He encontrado algo metálico, despejen la zona, esto parece más peligroso de lo que pensaba!!!
Después de tres largas horas más, el especialista consiguió dejar al descubierto una fiambrera a la que estaba unida la botella por medio del cable. En el pasado se había ganado un par de medallas desactivando dispositivos montados por ETA, pero este de la playa era muy extraño, núnca había visto nada igual. Tomó el Walky.
- Muchachos, esto parece obra de ETA, he encontrado la típica fiambrera, pero no entiendo lo de la botella atada con el mensaje dentro. Me dispongo a desactivar el objetivo, que nadie se acerque a menos de 300 metros.
Conteniendo la respiración y sudando a mares dentro del traje, comienza a quitar el cable de la botella y cuando ya la tiene libre la lanza lo más lejos que puede en dirección a un guardia que se encarga de recogerla y marcharse corriendo todo lo que le dan las piernas. El siguiente paso es quitar el cable de la fiambrera y lanzarla al mar, lejos de la orilla para que detone. Un buzo sale enojado del agua con la fiambrera en las manos.
- ¡¡¡Lancela bien lejos, va a explotar!!!
- Se cree muy gracioso, quítese el disfraz ese que lleva, lo voy a denunciar por lanzar objetos contaminantes al agua. Además me ha dado un buen golpe en la cabeza.
- ¡¡¡Está a punto de explotar!!!
- ¿Sí?, ¿y por qué nadie ha llamado a los artificieros?
- Yo soy artificiero.
- ¿De verdad, y su equipo, y el cordón policial...?
Mientras habla ha abierto la caja metálica y ha introducido algunos gusanos más.
- ¿Eso es lo que veo?
- A no ser que usted sea ciego, yo diría que sí, son lombrices. Tengo algunos clientes que me han encargado estos gusanillos para ir de pesca. Los utilizan como cebo ¿sabe?
- ¿Y la botella con el papel...?
- He terminado un par de tragos de vino que le quedaban a la botella y he metido la lista de clientes y pedidos dentro para no perderla...por cierto, ¿dónde está...?

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